¡Votad, Votad, Malditos!
A pesar del derecho que graciosamente me ha concedido el Estado para utilizar las urnas y participar durante un segundo activamente en la sociedad democrática, no he votado y creo que nunca lo haré. ¿Cómo es que no vota? ¿Seguro que es usted un peligroso anarquista disolvente de las instituciones? Preguntará alguno tan cerrado de
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